(...)Postura del cuerpo.
Muchos médicos coinciden en que es muy favorable que el diseño del lugar de trabajo y la posición corporal se conjuguen para disminuir sobreesfuerzos y laborar lo más relajado posible. Por ello, cabe destacar que toda persona que permanece sentada durante mucho tiempo, además de que debe hacer pausas en sus actividades para estirar las piernas, relajar los hombros y reducir la tensión del cuello, también debe aprender a aprovechar el soporte que brinda la silla, a fin de que los músculos inferiores de la espalda y la columna vertebral soporten el menor peso posible; esto previene dolencias y problemas en dicha parte del cuerpo.
Así pues, aunque cada individuo tiene preferencias y necesidades distintas, especialistas señalan que la mejor postura al sentarse es:
Muslos. Deben permanecer horizontales y las pantorrillas verticales, formando ángulo de 90 grados.
Rodillas. Es conveniente dejar distancia mínima de 10 centímetros entre éstas y el borde de la silla.
Brazos. Deben colocarse verticalmente, mientras los antebrazos se mantienen en forma horizontal, formando ángulo recto desde el codo.
Antebrazos y manos. Tienen que estar en línea recta, paralelos al piso.
Codos. Sólo deben tocar ligeramente el costado, sin oprimir el tronco.
Espalda. La columna vertebral debe mantenerse en posición recta; para lograrlo, el tronco no debe flexionarse (evite inclinarse demasiado hacia los costados, adelante o atrás), y la región baja de la espalda (lumbar) debe quedar cómodamente recargada.
Tórax. Nunca quedará aprisionado entre la silla y la mesa.
Además de las anteriores, existen otras recomendaciones que evitan riesgos en músculos y articulaciones:
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Utilizar muñequeras y coderas especiales para proteger a los tendones de sobrecarga. Pueden ser de utilidad tanto en el trabajo como en la práctica deportiva.
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Evitar la realización de tareas físicas repetitivas durante largo tiempo. Es importante tomar descansos para relajar músculos y articulaciones.
- No doblar las muñecas en exceso. Es recomendable ejercitarlas o restarles presión periódicamente, y no apoyarlas sobre superficies duras por periodos prolongados.
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Absténgase de adoptar posiciones incómodas. Por el bien de su columna, mantenga postura erguida, ya sea al sentarse o mantenerse de pie.
Malos hábitos.
Ergonomistas, fisioterapeutas y osteópatas consideran que los buenos o malos hábitos de postura se aprenden desde etapa muy temprana e, incluso, han llegado a la sorprendente conclusión de que muchas personas que sufren problemas recurrentes de espalda en etapas posteriores de su vida experimentaron las causas que los provocaron en sus primeros 20 años. Para comprender esto con mayor claridad, bien vale hacer un repaso en cuatro conceptos básicos de Ergonomía que ayudan a definir y exponer los principales elementos que producen alguna lesión:
Postura. Si la posición del cuerpo es forzada habrá, en consecuencia, mayor peligro de lesionarse.
Repetición. Se entiende como el número de acciones similares realizadas durante la tarea diaria; a medida que aumenta el número de repeticiones, también crece el grado de riesgo.
Riesgo. Este concepto es habitualmente concebido como la proporción de individuos "sanos" que contraerán determinada enfermedad o desarrollarán alguna lesión.
Vibración. Se aplica a la estructura mano/brazo a partir del uso de herramienta o equipo que en ocasiones puede interferir con la sensibilidad de las extremidades, llevando a ejercer fuerza de agarre excesiva para sostener el objeto referido, dando pie a lesiones.
Dicho lo anterior es más fácil dimensionar la importancia que tiene la prevención para contrarrestar la aparición de lesiones músculo-tendinosas, es decir, aquellas en que se generan cuando músculos, nervios, tendones, ligamentos, articulaciones, cartílagos y discos intervertebrales sufren tensión, sobreesfuerzo, inflamación o dificultades en el tránsito sanguíneo, todo asociado a técnicas incorrectas de entrenamiento, mala adaptación del lugar de trabajo y uso inadecuado de implementos para su desempeño, entre ellas:
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Tendinitis y tenosinovitis. Consisten en la inflamación de los tendones, por lo que se consideran reumatismos de partes blandas. Se producen por sobrecarga mecánica continua o enfermedades reumáticas. Pueden aparecer de manera repentina o progresar lentamente (crónica).
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Síndrome del túnel del carpo. Problema de la muñeca y mano que causa intenso dolor; es provocado por la presión ejercida sobre los nervios que se encuentran dentro del brazo y muñeca. Este trastorno es común en gente que usa dichas estructuras siempre de la misma manera, por ejemplo, carpinteros, pintores y quienes emplean constantemente el teclado y "ratón" de la computadora (también se le llama "codo de ratón").
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Epicondilitis. Afecta a los tendones localizados en la parte externa del codo; su causa es la sobrecarga producida en situaciones de giros repetidos del antebrazo que tienen lugar en ciertos deportes, como el tenis (de ahí la denominación "codo de tenista"), o en algunas profesiones como carpintería, mecánica o carnicería, a causa de sobrecarga en posición o con instrumentos incorrectos.
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Epitrocleítis. Daña tendones localizados en la parte interna del codo. La causa es también la excesiva carga en esta articulación, producida por movimientos repetitivos que afectan a los músculos de la cara interna del antebrazo; la mayor incidencia se observa al efectuar actividades laborales y deportivas como el golf, así como al recibir un golpe sobre la zona.
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Tenosinovitis estenosante de Quervain. Influye sobre los dos tendones localizados en la parte externa de la muñeca, mismos que llegan al dedo pulgar por la parte posterior, haciendo que éste se separe del resto de la mano y se estire. La causa suele ser la realización de tareas manuales repetitivas, como trabajos con las manos.
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Dedo en resorte. Altera los tendones flexores de los dedos de la mano. La causa es la realización de tareas manuales repetitivas. Por último, cabe señalar que a pesar de que estos problemas no suelen ser graves y, por lo general, se solucionan sin uso de medicamentos, son muy molestos y pueden interferir en el desempeño de las actividades cotidianas. Pero no se aflija por ello, ya que para evitar incomodidades basta con llevar a cabo algunos cambios en la postura, modificar hábitos y acondicionar el área de trabajo de manera adecuada.
Fuente: www.saludymedicinas.com.mx |
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