OTROS EFECTOS DEL SOL
Manchas y hongos
- Las manchas blancas de la cara y parte superior de brazos reflejan zonas de piel seca, que por esa misma sequedad, se inflaman y pierden la capacidad de broncearse. Si las madres empiezan a notar que ellas aparecen en la piel de sus pequeños, se debe evitar el uso de jabones en dichas zonas y empezar a usar tanto bloqueadores como humectantes. No asumir que son hongos, pues en la gran mayoría de casos no lo son.
- Las manchas blancas del tamaño delentejas en la espalda, hombros y pecho sí representan por lo general una infección por hongos, no contagiosa, que requiere una evaluación médica.
- Manchas marrones de aparición súbita (de un día para otro) en las manos reflejan una curiosa reacción que ocurre cuando la piel es frotada con zumo o cáscara de limón y luego es expuesta al sol. Algo similar ocurre con perfumes.
- Las infecciones por hongos aumentan durante el verano como producto de la marcada sudoración y exposición a los hongos ambientales. Afecta principalmente a la ingle y a los pies.
De nuevo lo más importante es mantener dichas zonas relativamente secas y evitar la maceración usando ropa y calzado ventilados. No es recomendable usar zapatillas cerradas todo el día.
CUIDADO CON LAS MANCHAS, HONGOS Y LOS SALPULLIDOS
Los salpullidos
- Esto es algo extremadamente común en los niños más pequeños, como producto de la obstrucción de las glándulas sudoríparas, como respuesta a una sudoración excesiva.
Lugares afectados comúnmente son la frente, mejillas, cuello y tronco. Por lo general el salpullido es de corta duración y no produce síntomas; sólo cuando es muy marcado y persistente puede inflamarse, infectarse y producir mucha picazón.
Se puede evitar si se viste al niño en forma ligera, con prendas frescas y de algodón evitando sobreabrigarlos, tanto de día como de noche, y recurriendo al baño repetido con agua dulce.
Por último, recordar que los niños aprenden mucho con el ejemplo. Las recomendaciones en cuanto a protección solar aplican tanto a niños como adultos y se deben tomar como actividades familiares que repercuten favorablemente en todos los miembros de nuestro entorno. Disfrutemos del verano en forma saludable. Llevemos a casa el recuerdo de agradables días de sol y mar, y no el de una molesta e incómoda quemadura solar.
No está demás recordar que la protección de hoy en nuestros niños y en nosotros mismos repercutirá en un mañana de piel siempre joven y con menor riesgo de desarrollar cáncer de piel. El bronceado durará unos días; el daño de la exposición excesiva al solar será para siempre.
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