LA NOCHE DEL TERREMOTO

 

Por Ruben Clever Ortiz Palomino
Técnico de mantenimiento DT Centro

a

La noche del 15 de agosto del 2007 perdurará toda la vida, esos momentos de pánico vividos a consecuencia del terremoto que asoló Pisco y otras provincias aledañas como Chincha, Ica, Palpa y Nazca.

Aquella noche me encontraba descansando en un hotel en Lima. Mi estadía en la capital era para participar en un curso de protecciones de los relés Siemens –el cual no concluí-, cuando a las 18:42 horas se sienten unos movimientos sísmicos muy intensos, que me hacen ponerme de pie de manera inmediata, pero con mucha serenidad, hasta que cesó el movimiento. Dicho movimiento fue intenso y duró cerca de los 50 segundos.

Las primeras noticias emitidas por los canales de televisión fueron de un terremoto a gran escala en Pucallpa con repercusiones en Tingo María y todo el Norte del Perú. Ante esta noticia llamé a Chiclayo, a Carlos Zapata -un gran amigo- para saber el bienestar de  su familia y de él, comentándome que ahí se había sentido pero sin mucha importancia. Al pasar los minutos -aproximadamente 20 minutos-, los noticieros de televisión emiten la mala noticia de un devastador terremoto en Pisco de 7.9° en la escala de Richter. Ante esta noticia intenté en muchas oportunidades llamar a mi familia en Ica sin resultado. En un último intento ingresó la llamada y pude enterarme que mi familia estaba sin mayor novedad que algunos problemas en las paredes de la vivienda. El  terremoto fue tan intenso que las viviendas de los vecinos se habían caído.

A las 23:35 horas el ingeniero José Izaguirre nos comunica que debemos concentrarnos urgentemente en San Juan de Miraflores. Dicha orden la obedecí e inmediatamente fui a la Sede. A los minutos llegó el ingeniero César Moreno junto con el técnico Agustín Campos de VCN. En una reunión de emergencia con el ingeniero Izaguirre y el ingeniero Moreno, tomamos la decisión de viajar a Ica en ese instante. En la parte técnica acordamos utilizar el interruptor nuevo del lado de 60kV del T5-261, de marca Siemens –el cual meses atrás se cambió- como interruptor de línea, el cual fue aceptado.

A las 00:00 horas del 16 de agosto viajamos rumbo al sur. Conducía el vehículo el ingeniero César  Moreno. En el camino intercambiamos ideas y quedamos en ingresar a la subestación Independencia. De esta subestación no sabíamos nada. Cuando pasamos el peaje de Chincha observamos la carretera Panamericana abierta por sectores. La curva para entrar a esta ciudad partida, la ciudad sin luz. Por las antenas de Alto Pisco nos esperaban una fila de carros, encontramos vehículos fuera de la carretera, siendo un caos avanzar al sur. Con la ayuda de Defensa Civil avanzamos un buen trecho. Luego por cuenta nuestra. El trecho cerca del puente Huamaní era impasable. Ingresamos a la vía Libertadores y llegamos a la subestación Independencia donde encontramos los interruptores en las celdas de 60kV con el aislador roto en la base, con excepción del interruptor lado 60kV del T3- y del T4-261. Las paredes de la sala de comunicaciones y de control estaban caídas, en la sala de baterías el banco de 48Vcc estaba en el suelo, inservible, y el electrolito regado por todo el piso.

Luego de definir las actividades a realizar nos retiramos con destino a Ica, para el cual tomamos la ruta de las chacras (por problemas en el puente Huamaní), y por la humedad en el puente la camioneta resbaló desplazándose casi hasta la orilla del puente. Gracias al Señor y a la pericia del ingeniero Moreno, salimos adelante. En el trayecto encontramos tierra abierta. El poco alimento que compramos se lo dejábamos a las personas que nos ayudaron a pasar, pues ellos lo necesitaban más que nosotros.

Al llegar a Ica solicité al ingeniero Moreno ver a mi familia y saber cómo estaban, y no fue por más de 15 segundos que los vi. Luego fuimos a la subestación Ica para evaluar los daños e iniciar su recuperación y así entregar energía. El interruptor y el transformador de corriente lado 220kV del T5-261 habían colapsado, y los interruptores de las líneas de 60kV de la misma manera.

Sin dormir, y sin la alimentación adecuada, iniciamos los trabajos para recuperar el fluido para la subestación y por ende para la ciudad. Durante los trabajos en medio de las réplicas, daba la sensación que las ventanas iban a explotar –ventanas bastante grandes por cierto-, pero continuábamos con el conexionado de las protecciones, con la única mira de energizar la línea a la ciudad para evitar demasiados daños de los que ya había sufrido y bajar el pillaje que azotó Ica y los distritos.

Desde Lima llegaron compañeros de trabajo de PCM -Mantenimiento Especializado- junto con los alimentos no perecibles, con los que nos alimentamos hasta energizar la línea de Ica. También fueron repartidos a nuestras familias. Este gesto nos permitió sacar fuerzas de flaqueza para sacar adelante este problema.

Aproximadamente a las 32 horas de ocurrida la tragedia, energizamos la línea de Ica. La ciudad ya con energía inició su recuperación y con el fluido las bombas de agua empezaron a funcionar y entregar este líquido elemento al pueblo que lo necesitaba con urgencia para la preparación de sus alimentos los cuales eran muy escasos.

Fuimos a Pisco para traer información del interruptor L-621. En la Plaza de Armas vimos cadáveres con luz tenue pues su recuperación iba a ser muy lenta. Al salir de la sede lo hicimos por un lugar despoblado pues ya no dejaban pasar por la Plaza de Armas. La ciudad parecía haber sido bombardeada. Se veía despoblado, la gente con sus rostros desencajados, algunos aún no se recuperaban de lo vivido. Estábamos solos y a dos o tres cuadras de la Plaza de Armas, solo el Señor nos permitió salir ilesos pues podíamos ser asaltados. Eran zonas desoladas por donde pasamos.

Hay muchas cosas que comentar como el ir a Marcona y otros, pero como parte final de esta anécdota, mi familia y yo debemos agradecer: primero al Señor quien nos protegió en todo momento de muchos peligros; luego a mis vecinos y familiares, quienes durante mi ausencia -por el trabajo que realizaba- ayudaron a mantener la tranquilidad que necesitaban; finalmente agradecer a todos mis compañeros de trabajo del Grupo ISA por la ayuda prestada. Sin el apoyo de ustedes no habría reconstruido parte de mi vivienda. También agradecer a los ingenieros quienes evaluaron de manera muy urgente cada vivienda en Pisco e Ica, y en mi ausencia ayudaron con palabras de aliento a mi esposa como a mis hijos a confiar en un ser muy superior a nosotros.

Por lograr este objetivo, también debo agradecer al ingeniero José Izaguirre por el apoyo incondicional en lo familiar como en la parte técnica, y sacar adelante todos los trabajos que se presentaron. De la misma manera al ingeniero César Moreno por su apoyo al DT en estos momentos difíciles que nos tocó vivir; debo agradecer al personal de apoyo técnico (limpieza, jardinero, etc.) por la ayuda que prestaron pues fue de vital importancia: buscaron cables, tendían, pelaban y hasta ayudaron a realizar conexiones con las indicaciones que se les impartía.

Lo ocurrido me hizo entender que somos solo un instrumento en las manos del Señor y el camino está preparado. Solo depende de nuestra obediencia.

 

 

 

 
 
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